LA MOROSIDAD CON ENTIDADES BANCARIAS Y NO BANCARIAS SE TRIPLICÓ EN UN AÑO EN EL NEA

Publicidad

Un informe de la consultora IERAL expuso un crecimiento de la morosidad crediticia en la región NEA que, en el plazo de un año, pasó del 3,2% al 9,6% en entidades bancarias y del 13,7% al 37,3% en entidades no bancarias como las billeteras virtuales. En la región, las tasas de interés de los bancos finalizaron el 2025 con una tasa del 57% en promedio mientras las entidades no bancarias llegaron al 145%.

Así se expone en un informe de la consultora IERAL Regional NEA, de la Fundación Mediterránea, en el que se destaca que mientras el consumo nacional alcanza récords según los datos oficiales, en el nordeste se ha reconfigurado, y el interés se desplazó de lo esencial hacia bienes durables impulsados por la financiación.

“Este dinamismo no nace de mejores salarios (ya que siguen perdiendo contra la inflación), sino del acceso al crédito y de ingresos complementarios”, se destaca.

Pubicidad

Según la consultora, esto demuestra que el gasto de las familias, al menos en el NEA, se ha reconfigurado, y puede ser explicado por varias razones.

En primer lugar, se puede explicar por el hecho de que, a diferencia del 2023 donde era común que la gente vaya al supermercado a comprar en grandes cantidades (con el fin de anticiparse a los precios que subían cada semana), en la actualidad, con una inflación más controlada, esa urgencia por el consumo inmediato mermó.

En este marco no hay que dejar de lado que esta dinámica de consumo no se apoya puntualmente en una mejora de los ingresos principales de los hogares, sino principalmente por dos canales: ingresos complementarios (principalmente en trabajadores no registrados) y endeudamiento.

De hecho, al comparar el mes de enero del 2026 con respecto a igual mes del 2023, tanto la Masa Salarial Privada (es decir, los salarios de todos los trabajadores registrados en el sector privado) como la Masa Salarial Total (es decir, los salarios de todos los trabajadores registrados y no registrados según la EPH) de la región crecieron por debajo de la inflación.

Por otro lado, en lo que respecta a los dos canales mencionados anteriormente, se observa que el stock de préstamos al consumo y la Asignación Universal por Hijo (uno de los principales subsidios focalizados en pobreza percibidos por los argentinos) crecieron muy por encima de la inflación.

“La dinámica de las distintas fuentes de financiamiento del consumo de los hogares demuestra que el gasto de las familias está siendo sostenido, en gran medida, por financiamiento en cuotas y transferencias directas del Estado a personas en situación más vulnerable, más que por una mejora estructural en los ingresos (ya que el poder adquisitivo de los salarios todavía se encuentra rezagado con respecto a los precios)”, se remarca en el informe.

Pero se aclara que, aunque el sistema financiero está actuando como un paracaídas, el costo de ello es la suba de la morosidad en la región.

En base a los datos, se puede ver que la calidad del crédito al consumo se fue deteriorando durante el año pasado, ya que un mayor porcentaje de préstamos en situación no normal se traduce en un empeoramiento de las economías familiares.

Esta realidad se observa tanto en las entidades bancarias, como en las no bancarias (especialmente en estas últimas, ya que suelen financiar a los sectores no registrados o de menores ingresos).

También es relevante remarcar la diferencia entre las tasas de interés de estas entidades en el NEA ya que en apariencia el acceso al crédito se encuentra relativamente segmentado. Mientras los sectores con mayor formalidad acceden a tasas más bajas (finalizaron el 2025 con una tasa del 57% en promedio), aquellos con menor acceso al sistema bancario recurren a canales no tradicionales con costos significativamente más altos (finalizaron el año con una tasa promedio en el NEA del 145%, casi tres veces más alta que la bancaria).

La morosidad en el NEA con entidades bancarias en diciembre de 2024 era del 3,2%, creció al 4,6% en marzo de 2025, al 5,8% en junio de 2025, dio un salto al 13,7% en septiembre del 2025 y culminó el año pasado con 9,6%.

Pero en el caso de la morosidad con entidades no bancarias, como billeteras virtuales, en diciembre de 2024 se ubicaba en 13,7%, creció al 17,2% en marzo de 2025, subió al 24,8% en junio de 2025, se elevó al 30% en septiembre del 2025 y llegó a 37,3% en diciembre del año pasado.

En este contexto, los hogares con ingresos informales (que dependen principalmente del financiamiento no bancario) no solo enfrentan mayores costos, sino que también están enfrentando dificultades para saldar sus deudas dado que, además (y como se mencionó anteriormente), los ingresos formales no logran acompañar a la inflación.

“Hacia adelante se prevé que, de existir una recuperación del salario real y continuidad en la baja de tasas de interés, como así también la expansión del crédito, esto se traduciría en un primer momento marginalmente en mayores niveles de consumo, ya que las familias seguramente priorizarán la regularización de su situación financiera”, se concluye desde IERAL.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *