UN ESTUDIO REVELA POR QUÉ TENER HIJOS DEJÓ DE SER UNA PRIORIDAD PARA MUCHOS ARGENTINOS

Una investigación de la Universidad Austral reveló que la principal razón para no ser padre o madre ya no es económica, sino que responde a una decisión de vida. El cambio es más marcado entre los jóvenes y coincide con la fuerte caída de la natalidad en el país.

El deseo de formar una familia con hijos dejó de ocupar el lugar central que tuvo durante décadas para una parte importante de la sociedad argentina. Así lo revela un estudio del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad (ODHV) del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, que muestra un profundo cambio en las prioridades de la población y, especialmente, de las generaciones más jóvenes.

La investigación, basada en una muestra nacional de 1.028 adultos y correspondiente a la edición 2025 de un relevamiento que se realiza desde el año 2000, indica que solo el 46% de los argentinos considera que tener hijos es un aspecto muy importante de la vida, cuando hace diez años esa proporción alcanzaba el 77%.

La diferencia es aún más marcada entre las personas de 18 a 34 años, donde apenas el 34% considera que la maternidad o la paternidad constituyen una prioridad.

La principal razón ya no es económica

Por primera vez desde que se realiza esta serie de estudios, el motivo más frecuente para no tener hijos no está relacionado con dificultades económicas o laborales.

Entre quienes afirmaron que no desean ser padres o madres, el 57,3% sostuvo que los hijos no forman parte de su proyecto de vida. En segundo lugar aparece la falta de una pareja estable (38,2%), seguida por la preferencia de viajar o vivir otras experiencias (32,6%) y la decisión de priorizar el desarrollo profesional o los estudios (30,3%).

Además, el 22,5% señaló que el contexto ambiental, social, político o económico también influye en esa elección.

Los resultados reflejan un cambio cultural en el que la maternidad y la paternidad dejan de ser una meta considerada natural o esperada y pasan a competir con otros proyectos personales.

La natalidad cayó un 47% en diez años

El informe se publica en un contexto de fuerte descenso de los nacimientos en Argentina. Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud del Ministerio de Salud, los nacimientos pasaron de 777.012 en 2014 a 413.135 en 2024, una caída del 47% en apenas una década.

Con una tasa de fecundidad de 1,2 hijos por mujer, Argentina se ubica entre los países de América Latina con fecundidad ultrabaja, junto con Chile, Uruguay y Costa Rica.

El descenso comenzó a acelerarse en 2018 y se profundizó durante los años posteriores a la pandemia, configurando un escenario de envejecimiento poblacional cada vez más marcado.

Maternidad cada vez más tardía

El estudio también muestra un cambio en la edad en que las mujeres tienen su primer hijo. Mientras que hace menos de diez años la mayor cantidad de nacimientos correspondía al grupo de 20 a 24 años, actualmente la franja predominante es la de 25 a 29 años, seguida por las mujeres de 30 a 34 años.

Al mismo tiempo, aumentó la cantidad de nacimientos entre mujeres de 35 a 39 años y de 40 a 44 años, lo que confirma una tendencia sostenida hacia la postergación de la maternidad.

Un cambio que atraviesa todo el país

La caída de la natalidad se registra en todas las provincias, aunque con distinta intensidad. Las mayores disminuciones de la última década se observaron en Tierra del Fuego (-59%)Santa Cruz (-56%)Jujuy (-55%), la Ciudad de Buenos Aires (-51%) y la provincia de Buenos Aires (-50%).

En el otro extremo aparecen Chaco y Santiago del Estero (-37%)Corrientes y Misiones (-40%) y Santa Fe (-42%), donde el descenso fue menor, aunque igualmente significativo.

Pese a estos cambios, la investigación señala que la familia continúa siendo la principal fuente de satisfacción personal para los argentinos. Lo que cambia es el lugar que ocupa la decisión de tener hijos dentro de los proyectos de vida, cada vez más entendida como una elección individual y no como una expectativa compartida por la mayoría.

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